El gusto por la lectura

"No hay mejor regalo como padres que desarrollar junto a nuestros hijos, estrategias de lectura exitosas."

En el siguiente artículo vamos a desgranar la importancia del papel parental en el desarrollo de hábitos lectores en los más pequeños para mejorar su rendimiento escolar.


Partimos de la base de que el papel de los padres es fundamental para transmitir e inculcar el interés (gusto) por la lectura (reading for pleausure) y, entre otros aspectos, ayudarles a desarrollar el pensamiento crítico y las habilidades analíticas. No hay mejor regalo como padres que desarrollar junto a sus hijos, estrategias de lectura exitosas. Dotar a los niños de estas estrategias, va a permitir al pequeño acceder a mundos nuevos y maravillosos. La lectura es una buena manera de conocer y ampliar su vocabulario y en consecuencia les otorga una mejora en su rendimiento académico como ha demostrado la investigación científica. La idea sería la siguiente: mejores habilidades para la lectura se transforman en éxito académico. Hemos de tener muy claro que la lectura es la “puerta de entrada a todos los demás conocimientos” (McPike 1995).


Es importante potenciar la lectura en edades tempranas ya que se establecerá una rutina y el gusto por la misma. Los padres y maestros en este punto tenemos una labor muy importante: proporcionar materiales adecuados y crear un ambiente propicio para la lectura. Dentro de la amalgama de materiales que podemos presentar, es de vital importancia, proceder a la diversificación de los mismos para enseñarles nuevas formas de crear y descubrir significados y explorar experiencias sobre el mundo.
A su vez, el adulto debe hacer consciente al niño de qué y por qué lee.


Otros de los beneficios de la lectura, va más allá del rendimiento académico, y ayudará a la persona a tener éxito en la actual sociedad del conocimiento pues será más ágil para leer/entender/descubrir que se está innovando. Las investigaciones van en la línea de que los niños que leen a una edad temprana, muestran un mayor interés por la misma en edades posteriores. Los padres como referentes de sus hijos deben trabajar en la dirección de desarrollar hábitos de lectura, enseñarles a leer por placer y fuera de la escuela, para que de esta manera puedan leer con facilidad en el centro escolar y más allá. Cuando la lectura se convierte en un acto rutinario y agradable, ayuda a los niños a obtener conocimientos significativos e interconectados con su realidad más inmediata. También actúan como un arma poderosa para que los estudiantes sobresalgan en la vida.


Si el ejemplo parental va en sintonía con la lectura, los niños de manera natural, se sentirán influenciados y atraídos automáticamente hacia la lectura. Es necesario que los padres escuchen a los niños mientras leen sus libros escolares y otros textos de interés.
Como adultos debemos tener muy en cuenta que un uso excesivo e innecesario de pantallas, reduce el tiempo de lectura. La lectura exige atención elaborada y las pantallas parten de una atención inmediata. Lectura y pantallas pueden estar en conflicto.

 

Algunos beneficios de la lectura:

                1. Actividad cerebral mejorada. Leer requiere concentración, por tanto, involucra a la mente y estimula más regiones del cerebro que las formas pasivas de entretenimiento (pantallas).


                2. Vocabulario mejorado. Ampliación de vocabulario y diferentes formas de expresión sintáctica, narrativa, corrección gramatical y fluidez verbal.


                3. Mejora de la comprensión lectora que se convierte en capacidad para pensar más afinada. Otra identidad: más lectura es igual a pensamiento más elaborado. 


                4. Desarrollo del pensamiento crítico. Diferentes autores, diferentes textos, diferentes ideas, nos obliga a considerar lo que creemos y por qué. Para los jóvenes con una fe cristiana, cuyas creencias les van a ser cuestionadas, es de vital importancia saber argumentar de forma razonada a favor de su fe.


                5. Empatizar con el prójimo: Leer y encontrar ideas diferentes nos ayuda a comprender a los otros. Nos ayuda a tener relaciones empáticas y en la medida que contamos con más palabras podemos auto-regularnos mejor y relacionarnos mejor.


                6. Mejora el bienestar mental y emocional personal. La lectura nos traslada a un estado de sosiego y paz. Reducción del estrés y de síntomas depresivos.


                7. Reducción de la pérdida de memoria. Las personas que realizan más actividades cognitivas a lo largo de su vida, presentan un deterioro cognitivo más lento en la vejez.


                Todo esto nos llega a concluir que la lectura por placer (reading for pleasure) es un componente esencial para el éxito académico, del aprendizaje a lo largo de la vida y de los resultados en términos de estructura familiar y laboral. 


                7 Estrategias básicas para aumentar la motivación: 

                1. Dejar que los hijos nos vean leer. Hablar con ellos sobre lo que estamos leyendo, lo que estamos aprendiendo y describir por qué nos encanta leer. 
                2. Sugerir posibilidades, pero dejes al niño elegir sus propios libros. Esto hará que aumente su motivación por la lectura. 
                3. Visitar su biblioteca local. Allí encontraréis una gran cantidad de libros apropiados para su edad en diferentes géneros para elegir. 
                4. Haga de algunas series de libros su mejor aliado. Ver películas basadas en libros que hayan leído o pueden llegar a leer.
                5. Únase (o organice) un club de lectura (en el aula, entre familias amigas, en una biblioteca). La interacción con otros niños y padres hará la lectura más agradable y conocerá nuevos libros y temáticas. 
                6. Animar a los pequeños a que nos lean en voz alta y nos interpreten a los personajes. Que puedan convertir en teatro lo que antes era lectura.
                7. Inventemos otro final para la historia e invitemos a los hijos a proponer distintas posibilidades. Es decir: dejemos volar la imaginación e inventamos un final diferente al del autor.


                Albert Piera i Alex Galván
                Profesores y tutores de Ed. Primària
                 




                McPike, E. (1995). Learning to read: School’s first mission. American Educator, 19(2), 3-6.
                Bano, J., Jabeen, Z., & Qutoshi, S. B. (2018). Perceptions of teachers about the role of parents in developing reading habits of
                children to improve their academic performance in schools. Journal of Education and Educational Development, 5(1). 42-59.