En recuerdo de nuestra querida Rebeca.

Este comienzo de curso ha sido diferente. Rebeca, nuestra querida cocinera, nos dejó en verano, antes de volver a la escuela. Su muerte, tan rápida e inesperada, nos ha dejado un vacío muy grande.

Rebeca no era solo quién preparaba las comidas con tanta dedicación y amor; era alegría, luz y buen humor. Siempre tenía una sonrisa, una palabra amable o un gesto para hacer el día más fácil a todo el mundo: alumnos, profesores, familias y compañeras de trabajo.

Ahora, al volver a Turó, notamos su ausencia no solo a la cocina, sino en todas partes. Su talante alegre y próximo quedará siempre con nosotros y la recordaremos con agradecimiento por todo el que nos dio.

El miércoles 24 de septiembre celebramos una misa en su recuerdo, y el oratorio se llenó de profesores, alumnos, compañeros, familias y amigos que quisieron acompañarnos para recordarla y despedirla con cariño.

 Gracias, Rebeca, por todo el que nos regalaste. Descansa en paz.

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